jueves, 26 de julio de 2012

Pasos hacia una comunicación auténtica





Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza
de creer firmemente en la realización de su amor,
hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.
Hermann Hesse



La elección de mi carrera universitaria se pierde en el horizonte del tiempo como pura anécdota,  como movimiento  necesario de un camino vital recorrido; un entretenimiento mientras, en paralelo,  ejercía la carrera de piano. Como tantos compañeros de viaje, a esa edad actuaba bastante desorientado y no disponía  de la confianza interna ni de la sabiduría suficiente para rebelarme…para vencer las fuerzas externas –fundamentalmente las de mi padre-  y crear mi propio destino, eligiendo, libremente, mis designios. Tuve demasiado miedo, me faltó consciencia y me  faltó algún maestro verdadero  que me hubiera apoyado a tiempo y me hubiera orientado –sin dirigirme- para revelar mi saber interno. Muchas veces pensamos que elegimos libremente, pero realmente  perdemos nuestro rumbo recorriendo el camino de otro(s)…como dice Borges, “no hay consuelo más hábil que el pensamiento de que hemos elegido nuestras desdichas”.

Poco a poco,  y a raíz de una sensación de insatisfacción vital permanente que me acompañaba, fui despertando de este trance y comencé a interesarme por el desarrollo personal (Psicoanálisis, Gestalt, P. Transpersonal), busqué en la PNL, en las constelaciones familiares, pasé por formaciones de teatro, cine, desarrollé mi voz, desarrollo psico-corporal, filosofía sapiencial,  múltiples formaciones de comunicación (Oratoria, Retórica, Comunicación no Verbal, Comunicación No Violenta, Creencias de B Katie, Comunicación basada en Carl Rogers, etc.), artes marciales…y todo ello lo fui incorporando en mi vida y en mi trabajo hasta desarrollar la capacidad para contribuir impartiendo aquello que yo mismo estaba aprendiendo a  atravesar e integrar.

Es necesario rebelarse para encontrar la autenticidad, rebelarse para desprenderse de esquemas que dejaron de ser funcionales –y vitales- para nosotros…rebelarse para encontrarse…encontrarse y desde allí, expresar la propia identidad…encontrarse para expresar completamente el potencial. Para llegar al núcleo de la  autenticidad hay que arriesgar la propia verdad.


¿Que es la Comunicación Auténtica?

La comunicación auténtica engarza con ese potencial original; con nuestra verdad profunda, nuestra Verdad Vital. Es aquella que nace de la expresión directa de nuestra esencia más radical, ausente de todo miedo y transparente y directa en su manifestación.

La comunicación auténtica se construye sobre la integridad, la honestidad profunda, esto es,  uniendo lo que pienso, siento y hago.

Y cuando soy capaz de vivir esa unidad y ser transparente en mi interior, siendo –plenamente- íntegro, la comunicación que se despliega cobra mayor dimensión y  fuerza vital y sienta las bases para la construcción de una vida auténtica. 

Por lo tanto, ser auténtico exige, ante todo,  coraje,  porque ya no podemos escapar de nosotros mismos. Mientras no nos encontremos en la mirada y en el corazón de los demás, desde una disposición íntegra y transparente, estamos en permanente huida. Mientas no permitamos que los demás nos encuentren en nuestra mayor profundidad, no llegaremos al encuentro de nuestra propia plenitud. A través de la comunicación y en el lugar en que se despliega, en comunidad, podemos empezar a tener claridad sobre quiénes somos realmente, desprendernos de las distorsiones de nuestras fantasías y responder con nuestra creatividad vital. 

La comunicación auténtica muestra, además, la capacidad de  despliegue de la auténtica presencia la cual contiene dos ejes fundamentales: calidez y firmeza.


¿Es cierto que en nuestra etapa infantil es cuando somos más auténticos?

Nacemos completos, sin condiciones que nos impidan expresar libremente toda nuestra energía, toda nuestra afectividad y toda nuestra comprensión. Cuando nacemos,  somos, en definitiva,  experiencia pura, pura vida en acción.
A medida que vamos creciendo va cambiando la dirección de esta expresión, porque nos vamos dirigiendo al mundo en función de la mirada de aprobación o reproche de nuestros padres, primero, y luego de todo nuestro entorno. Nos van domando y, literalmente, vamos apagando, aprisionando nuestra vida.  Perdemos la espontaneidad vital y empezamos a vivir desde “la cabeza”…creando un mundo de ideas –carentes- …un mundo que nos proyecta continuamente hacia un ideal a conseguir. Ya no vivimos la experiencia del presente, vivimos un “Yo Mental”, lleno de promesas e ilusiones.
Es en este momento, a los 5 o 6 años, cuando se forma el carácter, traicionando nuestra esencia más genuina. Comenzamos, en ese momento, a vivir, literalmente,  “la vida del otro”.  


¿Qué papel juegan los juicios o pre-juicios en todo esto?

Los juicios refuerzan y desarrollan nuestro yo mental, es decir, evolucionan al “otro” en nosotros. Por lo tanto, nos desvían de nuestra expresión vital y de nuestras auténticas necesidades vitales. Empezamos a etiquetar el mundo en categorías y, ante todo,  vemos el mundo “como debería ser” y no el “mundo como es”. Este es el origen de toda violencia: La violencia resulta de la tensión entre lo que es y lo que nosotros creemos que debería ser. Y de estas pequeñas batallas interiores, surgen las grandes guerras en nuestro mundo. Lo sutil crea, irrevocablemente, lo denso.

Krishnamurti decía que la observación sin juicio señala el nivel máximo de inteligencia humana. Y tan cierto es, en cuanto la capacidad de atravesar el juicio traspasa, literalmente, la concepción del mundo dual que habitamos, llegando, como explica Ken Wilber, al pensamiento transracional, esto es, a un nivel de consciencia evolucionado.


 ¿Existe alguna clave qué nos puede ayudar a alcanzar una comunicación auténtica?

Ser auténticos, requiere en primer lugar querer serlo. En segundo lugar,  comprensión para entender las claves que la posibilitan y finalmente, voluntad en el ejercicio constante.

 La pista para aprender a ser auténticos, la encontramos en la sabiduría de las culturas iniciáticas, los budistas, los hindús, los mayas, etc. que señalan a través de sus símbolos la vía para el desarrollo de la consciencia:
La escucha. Escuchar lo que necesitamos, escuchar lo que necesita el otro…identificar aquello que favorece o bloquea el fluir vital. Escucho, en definitiva, las necesidades, fuente de vida.


¿Qué necesitas, en el fondo?
¿Qué hay "vivo" entre nosotros?
¿Cómo puedo contribuir a tu bienestar?


Son las preguntas clave que muestran el camino hacia la comunicación auténtica. Y allí, se desbloquen energías estancas y  surge la vida, una  vida que quiere, sin duda, más hombres y mujeres que estén vivos.

Cuanto más haya cavado hacia dentro, cuantos más misterios en mi vida haya desvelado, cuanto más consciencia tenga de mis sentimientos y necesidades,  tanto más transparente podré ser conmigo mismo y  con el mundo y mayor capacidad para ver y escuchar estaré desarrollando. 


¿Por qué nos cuesta tanto ser auténticos?

Porque tenemos miedo. Miedo a ser rechazados, a no ser queridos, a fracasar, a quedarnos solos, a ser inoportunos, a ser inadecuados, a quedar en el vacío, a morir…a morir solos. Y hay miedo porque no amamos suficientemente. No nos amamos suficientemente a nosotros mismos.

Generalmente vivimos por estar acostumbrados a vivir; si viviéramos por estar acostumbrados a amar, viviríamos con mucha mayor autenticidad y plenitud.

Nos perdemos en la ilusión creyendo que somos libres, hasta que descubrimos que vivimos atrapados en el deseo de otro. Ser auténticos significa soltar ataduras internas y  recuperar el sentido profundo de identidad en nuestra vida… ese sentimiento que me dice que formo parte de un Universo, ese lugar donde soy uno en lo diverso.


¿El buen comunicador nace o se hace?

La comunicación es un arte. Evidentemente hay quien nace con talento para la comunicación, análogamente a quien nace con talento para la música. Pero el talento sin cultivo no llega a niveles de máxima expresión. 
La comunicación, a nivel energético corresponde al  chacra 5 (uno de los 7 centros energéticos del cuerpo según culturas orientales), centro laríngeo o garganta que rige el cuello, la garganta, la boca y la mandíbula, el sonido, el ritmo, escribir, el hablar en público, el conectar y la comunicación en general. Aquí se sitúa, por ejemplo, la capacidad de crear formas de expresión superiores a través del arte.

En este sistema de 7 chacras existen 2 centros fundamentales de creatividad: el chacra 2, vital o sexual, centro dionisíaco y que expresa la capacidad de creatividad y expresión  vital; y el mencionado chacra 5, laríngeo, centro apolíneo que mueve la capacidad de expresión formal.
Para aprender a comunicar tenemos que alinear ambos centros, pasando por el centro del corazón; debemos activar nuestra capacidad vital y desarrollar, a través de la práctica, las formas para encauzarlo hacia su máxima expresión.



Durante años tuve que lidiar con auténticos problemas de comunicación –y sigo lidiando con ellos-  y ahora sé que los sueños y los proyectos se truncan o se posibilitan en ese nivel; ahora sé que los proyectos y  la vida se quiebran o se favorecen con la comunicación. Comunicación son relaciones y las relaciones son las que nos hacen humanos y nos permiten progresar y seguir caminando.

Hoy en día, más que nunca, con tanta incertidumbre vital, una comunicación auténtica, constructiva y generadora de posibilidades creativas para apoyar el fluir de la vida, es condición imprescindible para la construcción de un Nuevo Mundo.




Linchpin: Dinero, prestigio, valor y el arma secreta de los Estados Unidos de América




Nueva York (Agosto, 2011) .- Hewlett Packard está dispuesta a desprenderse (aún siendo la n°1) de su división de fabricación y venta de computadoras personales. Las acciones de Hewlett-Packard se desplomaron el viernes (25.08)  más de un 20 por ciento, su mayor caída en un día desde 1987, cuando los inversores borraron casi 16.000 millones de valor de mercado del fabricante de computadoras personales en un rotundo rechazo a su plan de reorganización.

 Nueva York (Agosto , 2011) .  La dimisión de Steve Jobs como presidente de Apple este miércoles (24.08) provocó una caída de 5,3% en las acciones de la compañía.  

Nueva York (Marzo, 2011) : Las acciones de IBM llegan a su máximo histórico. Las acciones de IBM subieron un 3,3 % llegando a 167,72 dólares, mayor nivel de la historia de la compañía. Este resultado se debe a un plan de negocio marcado por la estrategia de la empresa, con una mayor inversión en los mercados emergentes, servicios beneficiosos y software.

Ganar dinero y desarrollar prestigio justifican la constitución, supervivencia y valoración de cualquier  compañía en nuestro actual contexto económico. No obstante, el pilar básico en esta era del capitalismo  postmoderno  está cimentado sobre la capacidad de las compañías para proyectar y garantizar un crecimiento sostenible en el futuro.

El interrogante queda claro: ¿Que factor puede garantizar un crecimiento sostenible y a largo plazo en las compañías? ¿Cuál es el Santo Grial que conquista paraísos de inagotable riqueza?
Volvamos al inicio: ¿Que ha pasado con IBM, HP y APPLE?; tres compañías de largo recorrido y sólido prestigio y tres destinos macados por desigual fortuna:

IBM, en 1993, anunció pérdidas de aprox. 8.000 millones de dólares: récord de pérdidas en una empresa en toda la historia de EEUU. IBM, buque insignia de toda una industria, se hunde como el Titanic. A partir de ese momento y  bajo la batuta de L. Gerstner, transita un radical cambio de la cultura empresarial,  transformando  la empresa en una compañía de servicios, reduciendo, así, su dependencia económica de la venta de equipos y liderándola hacia el incontestable éxito que certifica hoy día.

HP, al mando de L. Apotheker,  deja su línea de PC´s sin presentar un plan de innovación alternativo, es decir,  no ha sabido desarrollar una política de innovación para mover los designios de la compañía hacia nuevos contextos de negocio y el castigo de analistas y accionistas ha sido fulminante.  

Apple, compañía que ha despuntado bajo la estela de Steve Jobs, sufre un descalabro bursátil al anunciar su salida como CEO de la compañía. ¿Cuánto vale Steve Jobs? ¿Cuánto vale el despliegue que, en cada conferencia anual, ejecutaba magistralmente? El futuro lo dirá; de momento, un 5.3% del valor bursátil de Apple.

Existe una evidente correlación  entre el éxito sostenido de las empresas, la capacidad de crear políticas encaminadas hacia la creación de valor sostenido, su capacidad de transformación, y el talento humano que lo posibilita.



La ecuación es sencilla:


1.- Para que la empresa cree valor para los accionistas debe ganar dinero y desarrollar prestigio de forma sostenible.

2-. Para ello debe definir políticas y desarrollar una capacidad que permita generar valor sostenible.

3.- El valor se compra o se desarrolla internamente mediante la innovación.

El “valor comprado” está basado en estrategias cortoplacistas y no llega a transformar la cadena de valor de la compañía en profundidad. Es como una proteína extraña que penetra en un organismo y encuentra el rechazo como primera reacción. Por otro lado  el valor desarrollado internamente en la compañía mediante la innovación deriva de una estrategia de largo plazo que requiere, además, una transformación profunda de la cultura empresarial.

4.- La posibilidad de innovación requiere una cultura de empresa abierta y transparente – extremadamente abierta y transparente- que permita, posibilite y fomente el diálogo  y la libre expresión de capacidades.
Existe una evidente correlación  entre el éxito sostenido de las empresas, la capacidad de crear políticas encaminadas hacia la creación de valor sostenido, su capacidad de transformación, y el talento humano que lo posibilita.

La fuente del éxito, la clave del desarrollo que determina el devenir de las empresas, es su capacidad de innovación.  Frente a la innovación sostenida (proceso de añadir nuevas prestaciones a productos y/o servicios existentes), aparece la innovación disruptiva que quiebra la mirada de las leyes existentes creando nuevos espacios de valor empresarial:


APPLE: La aparición del IPOD en el mercado ha cambiado, drásticamente,  los hábitos de consumo de  música. Siguieron IPHONE y IPAD generando en muy poco tiempo nuevos nichos de mercado que se han traducido en ventas millonarias para la compañía.


Zara/Grupo Inditex: Zara, ropa atractiva, moda de vanguardia. Zara, gracias a la innovación estratégica, ha conseguido traspasar las reglas del juego que predominaban en Europa desde hacía siglos. Con un control total sobre su sistema de diseño-fabricación-distribución, puede responder, en este momento,  a los cambios de los gustos de los consumidores en apenas 24 horas.


Starbucks: Café convertido en experiencia fantástica. Starbucks ha creado un nuevo espacio de ocio (y de negocio): el lugar de encuentro entre el trabajo y el hogar.


Harley Davidson: Harley Davidson, tal vez, no disponga de la tecnología puntera de BMW, pero ha sabido posicionar la experiencia y el orgullo de pertenencia como valor de marca inigualable.


Ryan Air: Otras aerolíneas analizan cómo pueden bajar sus precios. Ellos analizan cómo ser rentables: eliminando elementos superfluos del coste de billetes, “troceando” los servicios asociados a los pasajeros, repercusión del precio del pasaje a otros agentes: publicidad, acuerdos con instituciones (aeropuertos secundarios)  para el fomento del turismo…


Netflix: Modelo del gimnasio tradicional aplicado al consumo de cine: pago fijo mensual y uso total y libre; convirtiéndose, así, en la mayor empresa de distribución digital de películas a través de la Red.


Hemos llegado al punto crucial:


Para crear valor de forma sostenible en el tiempo y garantizar la supervivencia y desarrollo de las empresas hay que crear proyectos empresariales  disruptivos.

Y así llegamos, finalmente,  a territorio de RRHH…porque la innovación no es cuestión de dinero, es, indiscutiblemente, cuestión de personas. La pieza fundamental, el talento, marca el devenir de toda aventura empresarial, y permite -o impide- que toda la maquinaria se mueva, sosteniblemente, en la dirección deseada.


Las nuevas empresas, por tanto, quieren incorporar colaboradores que desarrollen un pensamiento disruptivo  y sean capaces de desempeñar y promover acciones creativas. Ya no se quiere pagar nóminas para piezas intercambiables de un engranaje industrial-conductivista; ya no se quieren pagar nóminas que supongan engrosar centros de coste….se quiere remunerar centros de beneficio, artistas, personas que creen sinergias, que usen su percepción, creatividad y osadía para enfrentarse al status quo; que eleven con su talento el valor de la actividad empresarial aportando valor disruptivo, en definitiva, que creen obras de arte.

Steve Jobs es el paradigma del emprendedor-artista que creó exponencialmente valor para su compañía y toda una industria. Pregúntese, ¿Cuántos Steve Jobs le gustaría incorporar a su empresa? Y trascendiendo el punto de vista estrictamente económico: ¿Cuánto más estimulante sería colaborar con una mente creativa como la de Steve Jobs?


Seth Godin da un nombre a estos trabajadores-artistas: Linchpin.


Los “linchpins” son las piezas indispensables de las organizaciones de éxito. Son aquellas personas de inagotable curiosidad capaces de desarrollar pensamientos laterales, cruzar universos, encontrar nuevas metáforas, cuestionar paradigamas, crear nuevas posibilidades; en definitiva, diseñar, crear objetos de arte, crear innovaciones disruptivas. Son las personas que crean valor real en las organizaciones: saben soñar y saben recorrer el camino para materializar sus visiones. Son personas que salen del anonimato de la mediocridad y se niegan a realizar copias y seguir trayectorias trazadas, sino buscan la original, lo nuevo, en definiva, arte. Un linchpin no tiene miedo a arriesgar para encontrar nuevo territorio, es un emprendedor aventurero.

Un linchpin puede ser el brillante investigador que trabaja en I+D y crea lo inconcebible, o también el grandioso representante de ventas o profesional de servicio al cliente capaz de crear vínculos de valor profundos, o el directivo que sabe ilusionar y contagiar su entusiasmo, que sabe crear condiciones de expansión y de mercado en situaciones de crisis emergentes…

Analicemos esto a gran escala:

EEUU como paradigma del sistema capitalista occidental supo mantenerse durante muchos años en la
vanguardia del desarrollo, constituyéndose en el principal motor de la economía mundial. Ahora bien, la ciencia es el motor de la prosperidad tal y como lo conocemos hoy dia (energía térmica, electricidad, telecomunicaciones, laser, ordenadores)…toda esta prosperidad occidental-capitalista surge de la investigación científica. No obstante, “EEUU, con un sistema de educación científico deficiente en el que sus licenciados terminan sus estudios, en promedio, con resultados equiparables a países del tercer mundo…¿como es posible que, bajo tales condiciones, el país no colapse científicamente?”  (sic Michio Kaku)

EEUU dispone de un arma secreta, el grupo H1B, el círculo de mentes más brillantes del planeta…un auténtico batallón de “linchpins”  atraídos por el coloso que se incorporan a los proyectos científicos más relevantes del país: sin el grupo H1B no habría un Google, ni un Silicon Valey, ni un MIT…


Por lo tanto, la meta de las compañías, y concretamente de los departamentos de RRHH, para poder emular el despliegue de EEUU, para poder emular el milagro de Apple, deben detectar internamente –y en todos sus departamentos (tanto administrativos como comerciales como de producción)- sus “linchpins”, sus artistas, y fidelizarlos y nutrir el terreno para que desplieguen su valor con libertad y alcance. Por otro lado deben localizar talentos externos que complementen sus plantillas y permitan aumentar la velocidad de crucero de los negocios. Además,  colateralmente, deben promover con políticas y tecnologías, espacios de comunicación y desarrollo y detectar fuentes tóxicas y apalancadas que inhiben la capacidad creativa en la organización.


Hoy en día y tal y como muestra la tendencia de nuestra economía, los departamentos de RRHH, tienen, definitivamente,  el papel fundamental en las compañías.

Y el tiempo apremia… los departamentos de RRHH necesitan dotarse de tecnología para reaccionar rápidamente; requieren sistemas y tecnología para diagnosticar puestos clave, creación de banquillos de talento para promover y facilitar el movimiento del liderazgo interno, generar procesos de evaluación y diagnóstico, conocer posibles estrangulaciones de procesos, habilitar cambios, detección inteligente de posibilidades de desarrollo, enlazar sus procesos con las redes sociales, crear entornos colaborativos y de intercambio creativo…

Flexibilidad, libertad y transparencia  son los incontestables pilares que lo nueva gestión de RRHH debe promover si quiere crear espacios fértiles de innovación: Promover flexibilidad en horarios de trabajo y turnos, promover espacios de libertad para permitir el diseño libre y personalizado de carreras eligiendo posibilidades de formación y desarrollo; todo ello en un marco de transparencia corporativa (equidad corporativa). 

Y el tiempo apremia… porque desaparecen las barreras de entrada –y de salida-. El mercada avanza hacia una completa transparencia: De la misma manera que tenemos una mayor visibilidad gracias a las redes sociales, los talentos, los linchpins, al fin, han encontrado una vía a su medida para publicitar su valor y encontrar al mejor postor que permita realizar su despliegue…


Comienza la nueva era del mercado libre del capital intelectual…comienza, forzosamente,  la nueva era en la Gestión del Capital Humano…

Comienza la era en la que los directivos de RRHH tienen que desempeñar su papel para encontrar, desarrollar y fidelizar los recursos capitales que contribuyan al desarrollo de  nuevos horizontes de negocio.

Comienza la era, en la cual, la propia dirección de Gestión del Capital Humano tiene que evolucionar disruptivamente integrando en sus procesos la cadena de valor de la compañía y las nuevas realidades, sociales, culturales y tecnológicas.


 ¿Está preparado?



diferente








miércoles, 25 de julio de 2012

La piel que habito

Ojalá llegues a ser quien eres
(Pindaro, poeta griego VI a.C.)



3 de Marzo de 2012

CHARLES MURRAY: "El problema español es la idea de que vivir es matar el tiempo del modo más placentero".

Dudo que Murray describa exclusivamente un panorama español;  más bien una tendencia de la sociedad occidental, en la que el hedonismo se vive -y se persigue- como paradigma de plena felicidad.
Y cierto es, que, a la larga, el hedonismo lleva a la insatisfacción porque, tal y como explica en sus escritos G. Deleuze, la alegría sin crecimiento, esto es, sin desarrollo de potencial, crea, con el tiempo, resentimiento; crecimiento y alegría son, ambas, condiciones inseparables para lograr la plenitud.

La búsqueda de la alegría como exclusivo correlato de la felicidad creará resentimiento porque cada cuerpo busca, en el fondo, ampliar su territorio mediante sus devenires, ampliar su potencia y, por ende, su particular y completa expresión vital.

Antonio Blay define “la plenitud” como fin último de la realización del ser humano y a cuyo puerto arriba cuando llega a encarnar completamente su particular potencial. Por lo tanto, la plenitud consiste en un viaje heroico de conquista de nuestra propia esencia cuyo brillo hemos ido oscureciendo a medida que avanzaba la construcción de nuestra personalidad.

La personalidad o carácter es el producto de la estrategia que ha desarrollado el niño en relación al ambiente para poder sobrevivir, construyendo una identidad superpuesta, conocida también como ego y que suplantará su verdadera esencia.

El carácter es, en definitiva, una fijación o distorsión cognitiva y una emoción recurrente o “pasión”que terminará por conformar un patrón caracterológico a través de respuestas mecánicas. El niño, en la medida que fue repitiendo estas respuestas aprendidas –para recibir el amor y la mirada de los padres o para protegerse de su falta- fue esculpiendo la piel que finalmente habita, expulsándose de su propio paraíso: su libre y auténtica expresión vital.

El carácter dibuja el núcleo del límite de la persona para la conquista de su plenitud. Acceder a las claves para superar estas fronteras requiere la definición de un modelo preciso -a modo de mapa- para conocer y, así, vencer los límites de la capacidad de expresión.



Carácter: Tipos

Para determinadas escuelas existen, en total, nueve tipos o expresiones que conforman una particular cosmovisión del mundo y, por ende, una forma de vivir el devenir y actuar en consecuencia:



1 El Perfeccionista o Reformador
El tipo racional, idealista, de sólidos principios, determinado, controlado y perfeccionista.
“Compra” el amor de otros siendo perfecto. Le preocupa hacerlo todo bien. Piensa en términos de “debería”, “debo” y “tengo que” (deberíamos tener una relación perfecta, debemos tener un expediente intachable en el trabajo, etc.).
En su aspecto positivo, el compromiso con lo bueno guía hacia el progreso; como autodefensa, suelen sentirse moralmente superiores y no dejan de señalar los fallos ajenos.


2 El Altruista o Ayudador
El tipo interpersonal, preocupado por los demás: generoso, demostrativo, complaciente y posesivo
“Compra” el amor de los demás ofreciendo ayuda. Representa el poder detrás del trono. En su aspecto positivo, esta entrega es altruista y generosa. Como autodefensa, da para conseguir algo a cambio.


3 El Ejecutante o Triunfador
El tipo pragmático, orientado al éxito, adaptable, sobresaliente, ambicioso.
“Compra” el amor con logros y su imagen. Alto grado de eficiencia en el trabajo. Gran interés por la posición que ocupa. Deseo de ser el primero, de guiar, de ser visto En su aspecto positivo, la tendencia a ejecutar produce un liderazgo efectivo. Como autodefensa, la imagen se adapta continuamente (manipulación) para conseguir el éxito personal.


4 El Romántico o Individualista
El tipo sensible, reservado, expresivo, dramático, ensimismado y temperamental.
Vive en la comparación continua viviendo el mundo como una “botella medio vacía”. En su aspecto positivo, la búsqueda de la pasión conduce a la profundización de los sentimientos. Como autodefensa, vive en una continua comparación y con mucho dolor al verse inferior (económico, social, atractivo, etc)


5 El Observador o Investigador
El tipo cerebral, penetrante, perceptivo, innovador, reservado y aislado.
Distanciamiento del amor y de la emoción intensa. Les gustan los entornos de trabajo protegidos, la ausencia de interrupciones, el contacto limitado y los planes anunciados con anticipación. En su aspecto positivo, la postura distante deriva en un análisis confiable y claro. Como autodefensa, evita compulsivamente el contacto  con el distanciamiento.


6 El Soldado o Leal
El tipo comprometido, orientado a la seguridad, encantador, responsable, nervioso y desconfiado.
Cuestionamiento del amor y de un futuro prometedor. Temor a ser traicionado. Leales en el amor, los soldados se vuelcan en sus íntimos para que les alienten. Por desconfiar de la autoridad cuestionan su trabajo. En su aspecto positivo, la mente cuestionadora produce claridad de propósito. Como autodefensa, la duda interior interfiere con el progreso.


7 El Epicúreo o Entusiasta
El tipo activo, divertido, espontáneo, versátil, ambicioso y disperso.      
Capacidad para amar y ser bien considerado. El amor y el trabajo deberían ser aventuras. Anhelo de llevar una vida fabulosa. Expresión de ideas, planificación, opciones sin límite. En su aspecto positivo, el punto de vista aventurero contagia entusiasmo. Como autodefensa, la atracción por el placer es una forma de escapar del dolor.


8 El Jefe o Desafiador
El tipo poderoso, dominante, seguro de sí mismo, decidido, voluntarioso y retador.
Expresión del amor a través de la protección y el poder. Preferencia por la verdad que surge de una discusión.Defensa de los suyos. Al ascender a posiciones de control y autoridad, establecen las reglas en la vida amorosa y laboral. En su aspecto positivo, la postura de “hacerse cargo” crea líderes que utilizan sabiamente su poder. Como autodefensa, la mejor defensa en una buena ofensa.


9 El Mediador o Pacificador
El tipo indolente, modesto, receptivo, tranquilizador, agradable y satisfecho.
Fusión y pérdida de límites. Aprobación compulsiva de los puntos de vista ajenos. Voluntad de ser neutral: “no he dicho que no, pero me parece que no estoy de acuerdo contigo”. Capacidad para relacionarse con todos los puntos de vista de una discusión, desatendiendo sus propios planes. En su aspecto positivo, el hábito de fundirse con los demás ofrece un apoyo genuino. Como autodefensa, adoptar puntos de vista ajenos lleva al “olvido de sí”.


La piel que habito

Estas nueve expresiones describen “la  piel que habitamos” y que nos protege de las “adversidades” del mundo. Esta piel, carácter o ego, es, en esencia, expresión neurótica al obedecer a respuestas que yo no corresponden a un estímulo-peligro real. Actuando el carácter (re)vivimos, literalmente, el pasado.
Superar nuestro ego, significa madurar… significa superar las respuestas que el niño construyó para poder sobrevivir…superar los límites de nuestro carácter significa conquistar nuestra plenitud y pleno derecho de vida.
Y es aquí donde se inicia el viaje… el viaje del Héroe…el viaje del Guerrero cuyas batallas siempre se libran en el interior de uno mismo.




Cruzar el Rubicón


“Miro y no tengo miedo”,
Fritz Perls, Fundador de la Gestalt










España debe ayudarse a sí misma. Corren malos tiempos para un país que había encontrado su resguardo financiero bajo la tutela del patriarcado europeo. Malos tiempos para quien no supo, a tiempo, aprender con y del padre para, en un previsible futuro, andar libre y sin bastón de apoyo. Tal vez no tuvimos los mejores maestros ya que el buen maestro, como el buen padre, es aquel que ayuda (y permite) al alumno a desarrollar sus propias capacidades y, así, poder prescindir de maestro.

En estos últimos años no desarrollamos suficiente consciencia empresarial y por ello no supimos prever a tiempo la dirección de nuestros designios; no supimos conjugar a tiempo las múltiples variables que señalaban y anticipaban nuestra inevitable caída. Ahora España despierta resacosa de su adolescencia empresarial obligada a caminar sola en un mundo en el que los artificios financieros que sostuvieron el edificio capitalista (y que se dispararon desde 1971 tras el anuncio de Nixon de la suspensión formal de la convertibilidad del dólar en oro –patrón oro-) se van derrumbando día a día  para dar paso a la progresiva creación de un mercado que busca el “valor de lo real”.

El ladrillo, nuestro becerro de oro por excelencia, seguirá  desplomándose hasta alcanzar el valor que le corresponde “en justicia” y así, con nuestras capacidades financieras mermadas, nos hallamos desnutridos ante otro mundo que avanzó mientras tratábamos de enriquecernos al remolque del oportunismo especulativo del mercado inmobiliario y mientras nuestra educación, artífice del progreso real a largo plazo, quedaba relegada a planos de interés menor.

Ahora llega el momento de la gran decisión; dejarnos morir ante la pasividad de la ayuda europea o desarrollar una nueva consciencia empresarial que permita definir una nueva entrada en el marco de una economía que busca la autenticidad, el valor de lo real. Llega el momento de reinventar nuestra mirada, emulando a  Picasso con sus “Damas de Aviñón” quien supo revolucionar, en aquellos días, la escena y el mercado del arte.  

Desarrollar la consciencia significa simplemente desarrollar el “Darse Cuenta”; ampliar los límites que nos permiten identificar y (re)conocer el mundo que habitamos. Ampliar la consciencia significa ampliar el límite de la mirada, el límite de lo que se ve y precisamente mirar allí donde punza el ojo, donde la mirada sale de sus cuarteles de invierno y abre su paso hacia nuevos horizontes. Significa, en última instancia, ampliar nuestras posibilidades y nuestra capacidad de acción.

Ken Wilber, estudioso de la consciencia humana y uno de los mayores filósofos vivos, desarrolló una teoría integral (AQAL), donde articula de forma inter y transdisciplinaria  un modelo de múltiples perspectivas para comprender el mundo. Para promover y avanzar con esta propuesta, fundó en 1998 el Instituto Integral, un centro de estudio para investigar las distintas aplicaciones de su enfoque holístico.
Voy a desarrollar uno de los conceptos básicos de la obra de Ken Wilber (término original de A. Koestler) aplicándolo al enfoque para el desarrollo de consciencia empresarial y como aproximación para un modelo de reflexión que ayude a identificar rápidamente nuevos espacios de innovación disruptiva:

Tesis del holón:
Los holones son valores jerarquizados. Según Wilber, la realidad no está compuesta de cosas, ni de relaciones, ni de procesos… la realidad está compuesta de holones. Los holones son a la vez, totalidades y partes. Es decir, totalidades que son parte de otras totalidades de orden superior. A modo de ejemplo un átomo está contenido en una molécula, una molécula en una célula, una célula en un órgano, un órgano en un cuerpo, etc… Cada elemento es, en sí mismo, una totalidad, y forma parte, a su vez, de totalidades de rango superior.

Por lo tanto, los holones emergen de la adición de otros holones, y las nuevas características que aportan, son cualitativamente diferentes a la simple suma de las partes que los componen. La unión de dos átomos de nitrógeno y uno de oxígeno forman el agua, elemento que lo incluye y trasciende en tanto que ofrece una realidad absolutamente diferente a cada una de las partes que lo componen.
Por lo tanto cada holón emergido incluye y, a la vez, transciende los holones que le preceden. Sin embargo, necesita de ellos para existir - sin los holones que lo configuran no existiría-  y el resultado de la integración supera las expectativas razonables de una simple suma.
La estructura fisiológica de nuestro cerebro sigue, precisamente, este diseño (fig. 1): Cerebro reptil (cuerpo, centro motor, materia), cerebro límbico (comunidad-unión-memoria, centro emocional, proceso) y cerebro neocórtico (comprensión, centro intelectual, sentido).
El cerebro reptil está contenido en el límbico y el límbico, a su vez, en el neocórtico; cada tramo necesita del anterior para su existencia y el resultado de la conjunción supera la suma de las partes.



















Esta analogía aplica al desarrollo de consciencia empresarial y al funcionamiento de los mercados de consumo e inversión:  


Primer holón (análogo al cerebro reptil):
Jerarquía que describe prestaciones, funciones y servicios.  Es el nivel de la supervivencia, donde cada unidad invertida es percibida como coste. Las decisiones a este nivel no serán estratégicas y estará, fundamentalmente, orientada a minimizar el gasto. Son los niveles de decisión de reposición y que, a modo de ejemplo, analizan y comprenden la amortización de equipos, funciones y prestaciones.   




Segundo holón (análogo al cerebro límbico):
Las prestaciones y funciones se dimensionan en un contexto más amplio: comprender la contribución de las prestaciones y funciones específicas al funcionamiento del conjunto. Señala el nivel de la integración; el nivel que justifica los procesos integrados para crear sinergias. Este nivel jerárquico representa los procesos. Aquí los estudios de ROI y TCO y otros estudios que contribuyen a identificar y justificar el valor de una prestación, función o servicio en el conjunto contemplado, tratan de tangibilizar la rentabilidad de la operación. Por lo tanto este holón amplía la visión sobre el nivel anterior. Lo trasciende y, a la vez, lo integra. Este holón también lo podemos denominar espacio de inversión-supervivencia, en la que el enfoque empresarial consiste en aumentar la eficacia y la eficiencia de los procesos.






Tercer holón (análogo al cerebro neocórtico):
Los procesos y las prestaciones y funciones que operan en una empresa se engloban en un marco de actuación. Este marco determina el modelo de negocio. Es el paradigma desde el cual pensamos nuestros procesos y demandamos prestaciones, funciones y servicios. Esta envolvente determina el sentido último, el propósito de empresa y forma parte de nuestra cosmovisión, nuestra cotidianeidad, nuestra experiencia y memoria y, por lo tanto, suele ser imperceptible a nuestra consciencia más inmediata. Esta jerarquía que, a su vez, integra las anteriores, señala el espacio de inversión-liderazgo.







Las innovaciones disruptivas de gran alcance cuestionan este tercer nivel. Los innovadores disruptivos saben nombrar los paradigmas, deconstruirlos y crear nuevas realidades. Buscan asentar nuevas reglas de juego en un marco en el que todo parece estar escrito. Steve Jobs decía que el cliente no sabe lo que quiere hasta que lo tiene. En el fondo está nombrando la necesidad de creación de nuevos mercados; la creación de nuevos modelos que todavía no han nacido en la mente de los futuros compradores.

Hoy en día es urgente crear nuevos modelos. Estamos en transición. Estamos buscando nuevas formas de operar y nuevas fórmulas para crear mercado. Comprender este sencillo modelo permite ubicar el nivel de discurso y de pensamiento empresarial.

Y para ello, para conquistar nuevas tierras, tal y como declara, Juan Antonio Zufiria, Presidente de IBM de España, Portugal, Grecia e Israel se requiere liderazgo: querer hacer y saber hacer.

Ahora las empresas necesitan constituir internamente grupos multidisciplinares con líderes con alto conocimiento funcional, estratégico y transversal y, ante todo,  voluntad y curiosidad para cambiar el mundo para, así, desplegar su creatividad innovadora y desplegar nuevos mercados. Las empresas necesitan líderes que se atrevan a trascender su propio conocimiento y sepan contagiarse en campos multidisciplinares de nuevas inspiraciones creando correlaciones y encontrando nuevas metáforas para hallar nuevos territorios.


Casus belli…cruzar el Rubicón y afrontar el riesgo de la batalla hacia la “peligrosa” libertad, el viaje de las
rutas salvajes….volver a elegir los mundos formados del material de los sueños y, así, despojarnos de nuestras “mesas-camillas”, tomar las riendas de nuestro destino y cruzar sus fronteras…
Hay que volver a soñar…porque…si dejamos de soñar, si dejamos de imaginar,… al final, dejamos de existir.

Tunàtya

Cuando alguien desea algo debe saber que corre riesgos y por eso la vida vale la pena
Paulo Coelho

En 1931, lo primero que hizo Albert Einstein al llegar a los EEUU, fue viajar a la reserva de los indios Hopi, visita histórica bastante desconocida, aún, hoy día. Su interés por culturas ancestrales, al igual que su preferencia por lecturas  iniciáticas y esotéricas -en la década de los años 60 su sobrina declaró que su tío “siempre tenía una copia de la Doctrina Secreta de Madame Blavatsky sobre su escritorio”-, era conocido.



¿Quiénes son los Hopi y por qué tanto interés de Einstein por esta comunidad?
Los Hopi son un pueblo indígena americano, con raíces aztecas,  del centro de los  EE.UU y cuyos orígenes y tradiciones se pierden en el tiempo, llegando incluso a la prehistoria.  En la actualidad es un pueblo pequeño (10.000 habitantes) que habita en las reservas indígenas del estado de Arizona.
Albert Einstein se interesó en este pueblo por su extraordinaria forma de concebir el mundo: los Hopi no tienen una noción o intuición general del tiempo como un continuo que transcurre uniformemente y en el que todo lo existente en el universo  avanza a un mismo paso: un movimiento que avanza hacia un futuro, atravesando un presente y procedente de un pasado. Dicho de otro modo, carecen de una concepción en la que el observador es trasladado constantemente por la corriente del tiempo, alejándolo del pasado y desplazándolo hacia  el futuro.
Benjamín Lee Whorf, lingüista americano, y otros pensadores posteriores, concluyeron que  lenguaje, pensamiento y realidad están íntimamente relacionados conformando el centro de la cosmovisión específica de cada cultura, y así, la cultura Hopi, expresando su propia metafísica a través de su particular lenguaje, vive y desarrolla un mundo que no contiene palabras, ni formas gramaticales, ni construcciones o expresiones para referirse directamente a lo que nosotros llamamos “tiempo”, es decir, no contiene expresiones para conceptos tales como pasado, presente y futuro, duración…
Pero, ¿Cómo expresan los indios Hopi el “tiempo”?

Para un indio Hopi, el tiempo se asimila al espacio- sospechosa semejanza con los conocidos paradigmas de la física cuántica: la historia de la ciencia revela que el universo emergió de un vacío cósmico y con la aparición de este universo, irrumpió, simultánemente, el espacio-tiempo.
No obstante, si en Occidente distinguimos entre espacio y tiempo , los hopi trasladan estas coordenadas a la distinción de "mundo objetivo"y "mundo subjetivo".
Y siguiendo esta distinción, para un Hopi, lo objetivo es aquello que se percibe por los sentidos y se manifiesta en ese preciso momento. Todo lo demás lo abarca el mundo subjetivo: el interior de la persona, el universo de la mente y aquello que situamos en pasado y futuro.

Por lo tanto para un Hopi, cuando algo está por ocurrir, lo expresa como “algo que se acerca”;  cuando algo ya ha pasado, “algo que se aleja”. 
A este movimiento los  Hopi lo llaman  “tunátya” y suele ser traducido, generalmente, como esperanza: “está en la acción de esperar, espera, es esperado, piensa o es pensado con esperanza”.  No obstante este verbo, “tunátya”, contiene en la raíz  de la intención que revela su expresión, la idea asociada a lo que llamamos,  “deseo”. Habla, por tanto, de un devenir de “esperanza-deseo”, es decir, un movimiento que refiere a un estado evolutivo o un nivel de manifestación del sujeto.
Así, cuando algo se “acerca”, lo que ocurre es que lo subjetivo se va concretando hasta hacerse objetivo. Y cuando se “aleja”, lo objetivo se disuelve en lo subjetivo. Este proceso es gradual, y a medida que un suceso se hunde en el pasado, va perdiendo objetividad hasta hacerse totalmente subjetivo y, en cierto modo, borroso -pero no por ello menos real-.
La distancia tampoco se expresa en términos absolutos, sino en función del esfuerzo y la complejidad que supone ir de un ponto a otro. Es un pensamiento practmático dónde la trayectoria es descrita por las fuerzas requeridas para realizarlo.
Por lo tanto un Hopi no concebiría expresiones tales como “dentro de 5 años termino una carrera” o “dentro de 6 meses termino un proyecto” con nuestras mismas coordinadas cognitivas porque el tiempo, en su mundo conceptual, no conforma una entidad separada del sujeto que lo expresa. De esta manera, un indio Hopi, aplicando el concepto “tunátya” y siguiendo los ejemplos anteriores, diría: “dentro de cuánto deseo terminarás la carrera” y “dentro de cuánto deseo terminarás el proyecto”.
En este mundo, en que vamos perdiendo, día a día, el rumbo de nuestra Verdad Vital porque aprendimos muy pronto a separar los espacios del hacer y del ser (sentido), el eje tiempo-espacio, indivisible, quedó perpetrado en un señorío de imposible acceso: “No tengo tiempo para atender mi familia, mi proyecto, mi desarrollo personal…mi sueño…”

 “Tunátya” nos abre la mirada en una nueva dirección, lanzándonos a un  nuevo universo interno, señalando grietas en ese muro en el que todo parecía estar escrito:
Ya no es cuestión -de vanos intentos- de manejar forzadamente el tiempo, sino despertar y elevar el deseo, el cual dirigirá convenientemente la corriente del tiempo en la dirección adecuada…sólo así el sentido profundo queda preservado, siempre, en cualquier lugar,  porque el sentido del “a dónde” se revelará en el sentido del “por dónde”…

Y en este preciso punto embarcamos, de pleno, en la magia de las enseñanzas profundas de las grandes tradiciones iniciáticas, pero esto forma parte de otro relato…

Dice Jorge Luis Borges que…
“Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba ya no tiene ningún sentido. " 

 …y, cierto es, que, con el tiempo comprendes que el tiempo no es otra cosa que la vida… y se acaba la vida y se acaba el tiempo…se acaba mi vida, se acaba mi tiempo…

“Tunátya”, el legado de los guerreros Hopi… el “tiempo” que había quedado expulsado de nuestro fuero interno, fuera, vagando al mando del capricho ajeno, al margen de nuestra Voluntad Vital, retorna para permitir y facilitar los designios del destino que impecablemente nombramos … y ahora sabemos que la dimensión del “tiempo” refleja la dimensión de nuestro “deseo”…ese tiempo que nunca debió pertenecer a Cronos, aquel que devoraba a sus hijos para no perder su lugar en el trono de los Dioses;  aquel a quien,  Zeus, el benjamín de la familia, finalmente, reta, sublevándose,  liberando a sus hermanos, y aniquilándole para convertirse, así,  en  inmortal y eterno Rey del Olimpo.